lunes, 2 de septiembre de 2013
Hablar desde nuestro ser, desde nuestra alma es algo que parece que tenemos muy olvidado. Parecer un loco en ciertas preguntas y encontrar respuestas esclarecedoras en la inmensa hipnosis de nuestra rutina. Tenemos grandes maestros en el arte de ésta "clarividencia", grandes pensadores que nos proponen un mundo nuevo ante nuestros ojos con tan solo una pregunta. Los niños tienen ese rincón vital intacto aún, no han sido "machacados" psicológicamente con obligaciones absurdas, ni con respuestas vacías. Ellos te hacen las preguntas y te dan la respuesta a la vez. Y con los años esos niños se van escondiendo para dar paso a lo que hoy conocemos como personas adultas y maduras.
Un niño colorea nuestro mirar monocromático en una gama de colores que nosotros ya no podemos imaginar, hemos olvidado nuestro rincón creativo, ya no pensamos, solo actuamos como debemos, sin hacernos la pregunta que nuestro niño tiene en mente.
Juguemos más, pues es necesario en nuestras vidas, jugar, ser niño y preguntarse las cosas que ya tienen respuesta en la pregunta. Y sonreír y ver lo maravilloso que puede ser nuestro día a día cuando todo es un juego.
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