jueves, 21 de diciembre de 2023

 -Hola, ¿Qué te pasa?

-Ah, hola, no me pasa nada ¿Nos conocemos?

-Si, nos vimos fugazmente hace tiempo.

-Es verdad, me sonaba tu cara. Eres...

-Una musa, antaño paseaba con las demás, pero nunca coincidimos.

-Si, ya decía yo, que era raro que alguien viniese por aquí.

-Sí, venía paseando hasta que me di cuenta de que estabas serio y pensativo, un poco triste.

-No es tristeza musa, es desencanto, me apagué.

-Vaya, yo tampoco encuentro muchos soñadores ultitmamente tampoco. Se está quedando vacío este pueblo, ya todos marchan a la razón, donde todo es más sencillo.

-Sí, la locura crece ya a su merced en este rinconcito, pronto todo esto será tan frondoso que no se podrá ni pasear de forma segura. Tiene gracia.

-¿Que te parece gracioso?

-Un loco desencantado y una musa sin inspiración que moldear.

-Los locos suelen estar desencantados y las musas no solemos hacer nada más allá que sacar conversación, no creamos nada, solo conversamos con vosotros.

-Si, yo suelo estarlo, pero ya no hablo con vosotras, me quedé en silencio.

-Loco desencantado, no debes hablar, solo canta, tu no naciste para hablar, hablas mas que cantas, tu debes cantar, pues cuando cantas se llenan tus vacíos. En un mundo donde las palabras dichas ya no tienen peso, la danza de una melodía puede hacer más que cualquier charlatanería barata que puedas inventar.

-Musa, pero, ¿y si me olvidé de sentir?

-Ay, loco, calla y canta, siente y escribe, no puedes haber olvidado sentir si estas aquí hablando conmigo, nunca fuiste el más espabilado, y los años no afilan esa navaja.

-ja ja ja ja, como siemprelas musas terminan riéndose de mi.

-Contigo.

-No os habéis reído conmigo en vuestra puta vida.

-Hemos hecho muchas cosas contigo y no te has dado cuenta, nosotras no estamos aquí para juzgar, nosotras solo paseamos, danzamos y alimentamos vuestros delirios. Y quizás zorreamos un poco, ja ja ja, pero solo un poco

-Musa, sois muy putas, adorables, encantadoras, seductoras, pero muy putas. Lo mismo aparecéis para despertar nuestro anhelo, nuestro deseo, hasta hacernos suspirar, que desaparecéis sin decir adios.

-Cada vez que uno de vosotros suspira, una musa se corre, ¿No lo sabías?

-He dado con una musa de las explícitas.

-Has dado con la mejor.

-Ja ja ja, y la más humilde.

-Las musas tampoco tenemos que ser humildes. Tenemos que hacer que tiemble vuestro mundo, que gritéis de emoción, que los ojos se bañen, que las palabras sean escalones que os lleven hasta el éxtasis, hasta el cielo donde bailéis un tango con vuestra razón. Somos nosotras la chispa que prende vuestro fuego consumiendo todo aquellos bosques que os impiden avanzar. Las dudas arden muy bien, por que son plásticos de esos que contaminan el mar. Odio los plásticos, casi tanto cono vuestro silencio. Por cada vez que os guardáis una canción, un verso, el esbozo de un dibujo, el gesto de un bailarín, una de nosotras se queda presa en esa habitación que tanto odiamos, oscura, hermética, demencial, llamada nada.

-Aha

-Solo eso me vas a decir.

-Me dijiste que no hablase tanto, que cantase.

-Mira que puesta de sol tan hermosa loco.

-Si que lo es, hay momentos que deberíamos dejar guardados bajo nuestra piel.

Vaya, ya me he quedado hablando solo, las musas siempre hacen lo mismo, van y vienen a su antojo. Lo dicho, muy putas.



martes, 17 de noviembre de 2020

 


   Uno de mis mayores problemas, que no el único, es la forma en la que lloro, creo que tengo mal puesto ese chip, no lloro cuando todos lo hacen, es como un mar, un mar donde las olas no van a un ritmo continuo, sino que está en calma hasta que de repente llega un tsunami que con un sollozo lo arrasa todo de golpe haciendo que mis piernas flaqueen. 

   A veces lloro cantando, otras de repente un recuerdo o una escena hacen que no pueda evitar que mi vista se nuble y una lágrima rebelde corretee hasta perderse en el blanco de mi barba. La música es muy cabrona en muchas ocasiones follandose mis emociones, haciendo que la emoción aflore junto a una sonrisa burlona, parece como si mi cara se riera de mi frente al espejo, escupiéndome un socarrón "tolai".

   Siempre me he avergonzado de esto, muchísimas veces el agua de la ducha tapaba con dulce complicidad ese ridículo momento, y es que, no estoy hecho para demostrar mis emociones. Es curioso ese detalle, pues soy músico y me nutro de ellas, creo que básicamente por eso decidí elegir esta procesión por el desierto, es una excusa para sentir, una obscena excusa.

   Lo de escribir es otra opción, escupo mis paridas, sabiendo que cualquiera puede leerlas y burlarse, diría que no me importa, pero mentiría, todos nos mentimos en ese aspecto, de hecho es ridículo el intentar convencernos a nosotros mismos que nos da igual lo que la gente piense, si me diese igual vestiría con ropa interior de Victoria Secrets y unas alitas de angel. Pero no es así, así que de momento tendréis que esperar a que en 7etimo cualquier día nos de por cambiar de vestuario.

   Otra cosa es que me mee en las opiniones, que lo hago, y mucho, pero como no suelo expresarlo pues todos nos quedamos bien en nuestra imagen de influencer instagramer, o tiktoker, tocate la polla, tiktoker. Mientras el señor Robert Plant canturrea con esa afilada voz en los altavoces que tengo frente a mi me vuelve a saludar la realidad, que si covid, que si familiares delicados de salud, que si la economía, que si fantasmas del pasado revoloteando por mi cabeza, y yo escribiendo sobre mi incapacidad de llorar cuando toca, pues sí, parece que centrar mi cabeza en ese atípico problema hace que las voces callen un poco y dejen su lugar a don Robert.

   Llorar es necesario, siempre me repito esa misma frase, "te hace mas humano Tuti", cagar también y no por ello hago el baile del baby shark cuando termino de limpiarme el culo y tiro de la cadena. Lo que se que no es necesario es regalar motivos para que las lágrimas hagan su aparición, bueno, si son de alegría son bienvenidas y si que habría que hacer el bailecito chorra ese, pero en esos instantes, parece como si me apartarse a contemplar como si del más respetuoso espectador se tratase, si, se que Freud se forraría conmigo, pero como esta muerto que se joda. Suelo tomarme las alegrías con mesura, y lo peor, es que suelo esconder mis tristezas con recelo, pero no os preocupéis, me rio mucho, y puedo cantar, así que eso ya me pone por encima de la media. Por cierto, son tiempos de echar mucho de menos, ¿ahora puedo llorar ya?¿Es el momento adecuado?

miércoles, 12 de febrero de 2020

   A menudo la vida cambia, tiene cambios para bien y otros no tanto, como nos lo tomamos todo nos diferencia a los unos de los otros. El gesto con el que miras al mundo te define, es una forma de vida y todas esas mierdas que te pueden poner en un anuncio con música modernita de coches o de tampones. Pero, la verdad es la siguiente, los cambios que nos atañen suelen estar muy influenciados por la gente que nos rodea y la forma en la que los aceptamos suele venir impuesta por el resto. Tener personalidad es saber mandar a la mierda los movimientos que la chica sexy de culo respingón llamada Vida nos ofrece a golpe de twerking.

   Mandar a la mierda, un ejercicio de salud mental y hasta física a veces. Nuestra familia, nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestra salud, acepta, tolera, pero no dejes que esto cambie tu forma de soñar, de ilusionarte, de ver el presente, el pasado y por supuesto, el futuro.

   A menudo escondo mis emociones, cada vez menos, no paro de repetirlo, es curioso como avanzan mis días y mis canas siendo una evolución natural del crío raro y un poco reservado. Hay que tener muy presente quienes te importan y quienes no, eso es algo que cada vez tengo más claro. Normalmente son nuestros defectos los que nos definen, no nuestras virtudes, pues estás, socialmente no están en primer plano. Las pedradas que cada uno tenemos son ese vestido con el que salimos a perrear en nuestro día a día. Esas locuras son nuestros trapitos que lucimos, unos sin miedo, y otros con cierta vergüenza antinatural. Soy un poco exhibicionista, eso está ya muy claro. Lo que hago lo hago por que me apetece cuando me apetece, y normalmente lo que no me apetece no lo hago. No debemos hacer caso a esos compromisos impuestos donde nuestra esencia no es más que un acompañante de lujo muy caro y con poco cunnilingus.

   Transgredamos el protocolo, rompamos las barreras que nos cercenan nuestra libertad, esa pequeña libertad, falsa, limitada y con olor a sexo sucio y decadente, ese "aquí están mis pelotas" acompañado de la picara sonrisa de quien sabe que ese último chupito sobraba o ese último polvo esporádico fue inmaduro e incluso inapropiado. Amen por esos momentos de inmadurez, por esos ratos de libertad con derecho de arrepentimiento reservado.

   Tengo muy claro como no quiero vivir. ¿El resto puede decir lo mismo? Digamoslo joder, siempre hay tiempo de cansarse de ser uno mismo y pasar a ser una persona de bien de esos que van a cumples los fines de semana, que ponen fotos domingueras, y que por la noche se quedan dormidos empalmados esperando a que el destino les haga una mamada inolvidable con beso negro de despedida.

   Nuestros sentimientos y emociones son nuestras, no dejemos que los pervierta una sociedad donde la marca de ropa o el tipo de coche nos hace tener más éxito o menos que el resto. Esta mierda solo es un cumulo de momentos, hagamos que sean auténticos, exprimámoslos, no dependamos de nada ni de nadie, cada minuto cuenta, seamos lo que somos, pero con estilo, con sonrisas, con bailes, con locura.

jueves, 16 de enero de 2020

   Soledad, maravillosa, la verdad es que la amo, teniendo en cuenta el nivel que contemplo alrededor. A veces creo que soy demasiado agradable, viendo como me tratan, por eso amo tanto la soledad. No es que se porten conmigo peor que con los demás, no, no quiero decir eso, no me gusta eso de ir de victima en plan el mundo no me entiende mientras me la meneo con la autocomplacencia del que da pena y nunca hace nada malo, por que los malos son los demás que son muy malos, muy malos, muy malos, y me hacen bulling y  me dan collejas, gracías Calimero, reviéntales la espalda con una silla, y ya verás como no te hacen bulling, atontao.

   Somos imbéciles, a veces a un nivel superlativo, no voy a entrar en nada político, por que si no, me va a costar alguna que otra amistad, pero si quiero deciros queridos niños, que si me gusta la soledad es precisamente por no tener que malgastar mi tiempo en intentar explicar a alguien que hace el tolai o evitar que me explote la vena del cuello escuchando barbaridades, por lo tanto, opto por la soledad reparadora.

   El problema es que te haces antisocial, ya no tienes que cortarte las uñas de los pies, puedes empezar a escalar por las paredes. No tienes por que cambiarte la ropa interior, así que desarrollas tolerancia a lo marrón. Las voces de tu cabeza empiezan a hacerse mas fuertes y claras, la masturbación pasa de ser un acto placentero a un baño decadente en el fango de la paja por la paja. Ya no bajas a comprar el pan por lo que te vas alimentando de cosas que brotan de las esquinas del techo. Te empieza a molestar la luz, el vecino cotilla de enfrente se asusta cuando te asomas por la cortina como haría un antílope frente a un león. Pero todo se hace más agradable cuando el reflejo del espejo te sonrie de manera sórdida y un escalofrío te recorre por la espalda cuando sus movimientos no se corresponden con los tuyos.

   ¿Maravilloso verdad? Supongo que algunos pensarán que mi vida es así, a lo mejor otros piensan que estoy todo el día borracho, o que simplemente soy un aburrido hombre con nada que ofrecer al mundo más que su ego y su "pelaso". No voy a aclarar cual es la realidad de todo esto, pues me divierte escuchar algunas de las historias que llegan a mis oidos sobre mi. Soy bajo, vivo con mis padres, tengo 4 novias, 3 hijos, uno de ellos chino, llevo peluca, lo de que canto es mentira, es playback, digo que soy motero pero es mentira, soy un desesperado y un guarro, trato mal a la gente, sobre todo a los compañeros de grupo, me han echado de todos los trabajos en los que he estado, maltrato a mis novias, desayuno fetos, soy gay o bisexual, yo maté a Elvis, soy un reptiliano, y todas, absolutamente todas, incluidos y sobretodo los orcos, sois objetivos de mi absoluto acoso.

   A todos/as los que hacéis posibles estos momentos, muchas gracias, de corazón. Amo la soledad, pero también os quiero con todos esos defectos, entiendo que la vida no es fácil para nadie y que soy un gran tema de conversación. Espero os hayan divertido mis paridas.

domingo, 18 de agosto de 2019

   Fería, todos a beber y a divertirse, me parece estupendo, meandonos en cualquier rincón e intentando tapar por una semana nuestros problemas debajo del postureo más paupérrimo y mezquino mientras las emociones son sustituidas por los instintos más básicos, contra los cuales nunca vais a encontrar un enemigo en mi. Me parece maravilloso, es como vivir un poco lo que vivimos los músicos pero durante 10 días, de puta madre.

   Pero es ese mes, esos días en los que me invade la nostalgia de ese cateto urbanizado y medio gilipollas que soy, llevándome a aquellos años en los que navegamos entre el niño y el hombre. Soñador escuchando siempre música, siempre llevaba los auriculares enganchados en esas orejazas, me abstraía de todo, de tantas cosas que no llegaba a entender y que a día de hoy entiendo, pero no comparto. Eso que primero te frustra, segundo te hace sentir mal y por último como por evolución natural al entenderlo, te da pena.

   Lo mejor de aquellos veranos, que coño, lo mejor de todos los veranos, son los olores. Los olores y los recuerdos son dos amantes homsexuales habidos de darselo todo, sin pudor, sin nombres, sin amarres. Voy a obviar que estáis pensando en el olor de la feria, la feria no cuenta vale, la mierda de caballo, el sudor y los meados, no son parte de mis recuerdos, porque como podéis comprobar, la fería, la navidad y la semana santa, pa vosotros, de verdad, sin problema.

   Por dónde iba, a sí, tormenta, tierra mojada y el respirar ese frescor mientras fumas uno de tus primeros cigarrillos. Era un torbellino de emociones, las hormonas a tope, el pudor y la timidez de un crío. Reír, bromear, olvidarse del mañana, de lo que nos depara el mañana, ese puto martillo que te golpea como a un hierro candente, el mañana, el mañana, tu futuro. Mi futuro, ¿Y el tuyo? ¿Quién es más tonto, el que dice tonterías o el que las cree? 

   Las largas noches en aquel pequeño pueblo, del que hoy solo ves tristeza, no, allí no había tristeza, allí habia vida, tranquilidad, pero vida, mucha vida. Ahora están todos ahogados por un “no hope” “no future” putos Sex Pistols, que razón tenían.

   La rutina, esa maravillosa rutina del día a día de ocio y tiempo malgastado. Sol, alcohol, tabaco, piscina, pajas, siesta, música, música, música, música. Cantaba, cantaba mucho, no lo hacía bien, pero cantaba y cantaba, necesitaba cantar. Tambíén leía, en aquella época no había tuiter para putear a nadie, ni facebook para ver a los cuatro matados/as/es/os/us. Solo un coco para soñar y fantasear, y de vez en cuando algún comunity manager de esos de antes, que escribían libros con cosas más interesantes que el color de las bragas de Rosalía, o las uñas postizas nuevas de Maluma, ¿o era al reves? 

   Me ponía colorado cuando en aquellos atardeceres alguna de las chicas que paseaban me miraba y sonreía, puto imbécil, no era a ti. A día de hoy ya he aprendido que ni cuando canto encima de un escenario es a mi, a mi no me ven, a mi ni me intuyen. Soy como ese frescor de la tierra mojada que golpeaba mi olfato, algo que llega, te roza y que en segundos ya no está. Esos veranos, joder esos veranos, esos, se merecen una canción.

domingo, 7 de abril de 2019



   Escribir, componer, que más da sólo es un pozo donde volcar emociones que a nadie importa. Cada vez quedan menos estrellas en el cielo, van siendo devoradas por una luz, o quizás es oscuridad, no lo sé, nunca he sido muy listo.

   Nos ponemos el traje de artista intentando pintar un cuadro y al final nos sale un mojón, un garabato de mierda que todos señalan al contemplar. A veces se produce el puto milagro de una mirada en el mismo plano, en la misma dimensión, en la misma existencia. Un decadente gesto ante el tiempo que hace que la pequeña existencia de ese borrón entre la grandiosa marea de genialidad sea un destello ante los ojos de un ser al que debemos la bocanada de aire que nos ha hecho exhalar en forma de suspiro.

   Creo que en cualquier momento nos convertiremos en seres mitológicos, poetas, músicos, escritores, pintores, escultores, todos caeremos en un olvido mientras charlatanes y vendedores de humo son los nuevos genios del siglo XXI. ¿Que deberíamos ser? ¿Funcionarios? ¿Ejecutores sin sentimientos dispuestos a limpiarle el culo a esos que son nuestros amos?

   Ya ni respeto pedimos ¿Para que? Tampoco nos ha hecho falta eso antes, hacemos lo que hacemos por que necesitamos hacerlo. No es un regalo para un Dios que nos contempla desde arriba mientras un querubín le practica una felación. (Llevaba un rato con ganas de escribir esa palabra). Tampoco es un gesto para engrandecer nuestra raza, ya la engrandecen bastante los y las tronistas de algún maravilloso programa de televisión que hay por ahí. Que guapos ellas, que sexys ellas, y yo buscando balas para hacerme un Cobain.

   A lo mejor la culpa es nuestra que vamos con las gafa-pasta puestas en plan incomprendidos, sin sonreír ni relacionarnos con el pueblo llano vaya a ser que se nos pegue algo de su humilde banalidad. Adoro al pueblo llano que ve programas de Telecinco, adoro la banalidad y aunque se me critique a veces de falta de humildad, adoro a la gente realmente humilde.

   Bueno, por hoy voy a dejarlo, que ya bastante estoy retrasando la composición. Un apunte, felación me aparece subrayada en rojo, lo que quiere decir que el blog no lo reconoce en nuestro idioma. Que pocas mamadas les deben hacer a los de Google, con lo guays que deben ser. Por favor, parad un poco vuestro vertiginoso y capitalista ritmo de vida para prestar un poco de atención a las obras de  los artistas pequeñitos que no tienen dinero para aparecer en los anuncios de pago o en las radios y televisiones. Hagamos un pequeño y maravilloso milagro.

martes, 15 de enero de 2019

   Es curioso lo rápidamente que evolucionamos a veces. No somos conscientes hasta que se plantean situaciones que habíamos vivido antes con una reacción totalmente diferente, y es entonces y solo entonces, cuando nos damos cuenta de como cambia nuestra percepción, asimilación y reacción.

   El mundo esta lleno de personas que nos dicen como debemos actuar y de una manera automática al final, terminamos actuando en un porcentaje mas alto de lo que creemos en la forma que nos indican. Cuando tomamos decisiones que a los ojos de muchos de los que nos rodean son reprobables y pasa el tiempo, el tiempo, ese cabronazo que tiene una voz profunda y grave, y no solo vemos que no estábamos equivocados, si no que acertábamos y mucho.

   El mundo es imbécil, los de mi circulo más cercano, cada vez sois menos, cierto es, sabéis que es una frase dogmática en mi día a día. Opinamos con demasiada honestidad cuando no nos lo piden, escondemos verdaderas opiniones cuando tenemos miedo a que la otra persona no reaccione como queremos. Eso, tiene un nombre señorito/a y es manipulación, todos manipulamos en un modo u otro, pero una manipulación egoísta y mezquina habla mucho de nuestras carencias.

   El ser músico a tapado muchas carencias en mí, y evidentemente, ha hecho florecer muchas otras. Una de las mayores carencias que tengo como músico es la necesidad de expresarme. Los blogs donde escribo no son otra cosa que un rincón donde volcar todo eso que golpea mi mente y que necesito escupir. Llevo tiempo ya con ellos, a veces los he llevado mas en secreto, otras los he mostrado más. Siempre comento que no se la gente que me sigue por aquí, pero bueno, os lo agradezco a los que estéis por ahí.

   Tengo un objetivo, un sueño, una misión a seguir. Es muy importante para un ser humano esto, por que nos centra y obliga a tener una disciplina, un motivo para luchar. Somos animales muy sencillos en el fondo, nos creemos complejos, pero cada día que pasa me doy cuenta que somos simples, incompletos, imperfectos y llenos de miedos. Lo único que nos hace especiales es la capacidad de emocionarnos a veces en la misma frecuencia, quizás por eso soy artista. El arte es ese medio en el que las almas brillan en la misma frecuencia.

   Así que el recordar los momentos y  las personas con las que he alcanzado esa intensidad es muy importante para mi. Abrazo cada uno de esos recuerdos como un hombre abrazaría una pequeña llama en la más fría noche de los tiempos. Al final, solo nos quedá eso, recordar cada una de las cosas que han marcado nuestra sonrisa, nuestra mirada, nuestra forma de entender el mundo. Esos momentos con esas personas, esos detalles, la vida.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Es curioso, leo las anteriores publicaciones, haciendo un acto de objetividad por mi falta de memoria, cosa que cada día acuso más. Los estados de ánimo, eso de la complejidad humana y todas esas mierdas, son muy interesantes, nos permiten ser algo más que autómatas al servicio de los de "arriba". ¿Quienes serán esos cabrones? Jajajaja

Empatía, esa virtud o defecto según se mire, por que en los tiempos que corren puede ser un símbolo de debilidad. Creo que empatizar con aquellos que piensan de forma diferente puede ser uno de los mayores gestos hacía una evolución personal. También es un arma de doble filo por que a veces nos muestra las miserias del prójimo, esas que son como verlos cagando en un día de mucho estreñimiento, mal olor y mueca ridícula.

Olvidamos las emociones, los sentimientos, las buenos, los malos los llevamos como bandera en una competición de llorones para ver quien es el que más mama. Quedaros con mi leche, prefiero beber de los charcos a ser un simple borrego más. No es que tenga nada en contra de los borregos, pero me aburre ese traje.

Prefiero ver las cosas sencillas, contemplar la naturaleza de lo puro, absorber cada bocanada de aire, llenar los pulmones y luego vomitar el sucio aliento del tabaco y la polución. Tener un rato para poder escribir, escribir mejor que hablar, eso me repito mucho. Para un bocachancla como yo esto debería ser un mandamiento. Creo que al menos cuando escribo puedo repasar la burrada que acabo de soltar y sonreír con la aprobación de un necio.

Escribir y cantar, observar la vida que me rodea y contarla bajo el filtro de esta insignificante hormiga que trabaja mal y guarda poco. Estoy para servir, pero no soy el mejor servidor. No es falsa humildad, es un mal llamado orgullo que brilla en cada coma de lo que escribo. Lo mejor de ser un fracasado es que las pequeñas victorias se pueden mostrar como autenticas odas. Supongo que nunca he sido ambicioso, con una cama cómoda, algo para llenar el buche y algún agujero donde meterla soy feliz.

No tengo más aspiración que poder contar, cantar, escribir mis pensamiento, no por vanidad, si no por necesidad. ¿Si me quitan eso que me queda? ¿Mirar al mundo y criar ulceras? No me gustan los médicos, lo siento. Al final se que tendré que conformarme con que una o dos personas muy de vez en cuando intenten leer o escuchar mi voz y hacer el ejercicio de empatizar con el imbécil del pelo largo este. Suerte que para cantar no es necesario pagar, ah no, que en muchos momentos si que lo es. El arte, eso que hace alguien con toda su alma y que debe pagar por ello para que el mundo se permita el lujo de hacerle críticas y sugerencias. Menos mal que nos quedan los críos, esos seres que miran a la vida de tu a tu, con curiosidad, como si fuese una bestia apunto de devorarlos, pero que se contiene por mera sorpresa ante la actitud de la presa. Al final la esperanza reside en esos pequeños cabrones que lloran y nos sacan de quicio.

jueves, 26 de julio de 2018

   Y aquí me hallo (¿Es con "ll" o con "y"? ¡Me la suda! Y si a ti no, no sigas leyendo, esto no es para literatos) sentado frente a mi escritorio, solo con un pantaloncito que cubre mis vergüenzas, portatil, música y mis reflexiones golpeando.

    Últimamente no escribo mucho, bien por pereza, desgana, falta de tiempo o por un poco de pudor, que aunque no lo creáis también tengo de eso. La verdad que no conozco a quien esta detrás de esta pantalla leyendo esto, ¡mu triste tu vida! jajaja.

   Niños hoy vamos a hablar sobre los errores y los aciertos, estar equivocado o no. Comienzo admitiendo mis errores, estoy muy muy muy equivocado. Equivocado por vivir solo y acostumbrarme a ello, por permitirle a mi cabeza soñar, por ser ingenuo e ilusionarme, por creer que se puede amar, por pensar que se puede opinar de forma diferente.

   Equivocado al pelármela, al beber, al fumar, al hacer deporte, al cantar. Equivocado por no tener un trabajo estable y "en condiciones" donde puedan clavármela todos los días mientras yo sonrío, entrego el cambio y digo que tenga un buen día mientras pienso "zorra, ni todos los perfumes caros del mundo pueden tapar el olor a polla que te sale de la boca".

   Errado (literato/a/e/v/x/t va por ti) en creer que se puede confiar en la gente, que las personas pueden equivocarse pero es necesario darles esa oportunidad. Equivocado en retirarme del camino de quien no entiende que nadie esta a merced de nadie, que todos debemos poder elegir si queremos tinto o cerveza.

   Doy gracias a todas esas personas que me enseñan lo mucho que me equivoco, por que sin ellos, solo sería un pobre músico sin un duro y con una ortografía horrenda. Gracias por que vosotros le dais sentido a mi vida criticándome y enseñándole a este pobre ser el camino a seguir. Ilustrándome en cuestiones vitales, mostrándome lo equivocados que están mis pasos.

   Sin vosotros los pedazos rotos que nadie ha visto recoger y volverse a pegar, sin ninguna queja, sin más aliento que un "pa´lante" y una broma de mal gusto sobre uno mismo, no habrían podido recomponerse. Porque vosotros siempre estáis hay para dar luz a mi oscuridad.

   Todos esos que cada día me dan una lección espectacular, solo deciros, gracias por criticarme. Me voy a buscar una mujer que me putee, con la que follar mal y poco por que los dos andamos cansados por que nuestros amantes nos desgastan, un crio, o dos, o tres, (NOOO AL ABORTOOO, POR LA VIDA, LA FAMILIA, Y POR LA LIBERACIÓN DEL FRENTE PALETO PEDERASTICOCRISTIANO) o cuatro crios, dos perros uno para que mi mujer lleve en brazos y otro para que en las noches de borrachera me lama la planta del pie mientras lloro, un coche caro para que mis vecinos me vean como un hombre de éxito, una hipoteca con más años que mi padre, un currito guapo de esos de comer pollas de 7.00 a 23.00 pero con sueldo de clase media, 1000 pavos, jajajajajajaja, si conocéis mi risa lo entenderéis. Los Sabados comemos con tus padres, los Domingos playa, los miércoles me escapo un par de horas con los amigos para que tu te wassapees con el argentino al que te estas follando. Ahorrar para irnos de vacaciones a sitios donde la comida nos va a sentar como un tiro y nos van a clavar lo ahorrado por que las vistas hay que pagarlas señor. (Mi señora la esta enseñando las tetas a medio hotel y no os cobra cabrones)

   Así que ya sabéis como va a ser mi nueva vida, ¿maravillosa verdad?, pero al menos no me equivocaré.

P.D. No se si alguien leerá esto, pero, no voy a publicarlo en ninguna red social, he decidido limitarme a la mierda esta de Blogger. No creo que vuelva a compartir ni bosque ni diario en facebook o twitter.

    Gracias por enseñarme jajaja.

jueves, 1 de marzo de 2018

   Hubo una época que anduve perdido, evidentemente, a lo largo de nuestra vida tenemos momentos donde nuestra brújula se jode, se le va el imán y nos da por culo.

   No voy a ponerme a contaros mi vida, pero sí, se muy bien que es lo que quiero y cuales son mis objetivos. Normalmente uno de nuestro mayores enemigos ante nuestros objetivos es Don Dinero. Pero el tiempo y el cansancio también pueden hacer mella junto al anterior cabroncete.

   Todo esta muy bien y queda muy bonito, pero no, creo que nuestro mayor enemigo está en nosotros mismos en los límites que nos ponemos en la vida. Cuando hablamos somos diplomáticos o políticamente correctos por no molestar (cosa que a más de uno se la tatuaría) o por no joder alguno de nuestros intereses. Nos mordemos la lengua para no causar un gran impacto en los demás, pero sobre todo por miedo.
   Hagamos un ejercicio. ¿Qué pasaría si supieras que te va a quedar una semana de vida? Está claro, no creo que nos anduviéramos con mucho tacto. Nos la sudaría el Quedirán tan famoso, nos lo pasaríamos todo por el forro. Muy bien señores, quizás tenga la crisis de los 40 muy adelantada, o la de los 50, no lo sé. Lo que sí tengo claro es que cada vez las semanas van más rápido, y lo que antes parecía un mes ahora parece semanas, días. Tac, listo, ya ha pasado otro mes, más canas, más viejo y los huevos más colgones.

   Mi querido lector, solo te pido una cosa, lo que hagas, que sea por que quieres, date un gusto. Manda a la mierda a aquella persona que te jode la vida, al menos una vez. Di lo que piensas a ese capullo/a/capulle o como coño quiera que se escriba lo que quieren algunes intolerantes. Todos vamos al hoyo, así que tus preocupaciones deben resumirse en lo básico y en los tuyos, lo demás son milongas impuestas por aquellos quieren algo de nosotros.

   Soy músico, vivo como tal, me siento como tal, me visto como tal, a lo mejor algún día esas personas que no se dan cuenta que cada uno es lo que siente mirarán su reloj y comprenderán que el segundero solo va en una dirección. El espejo no engaña, ¡mírate y dime que ves! ¡Después dime que quieres ver! Ya tienes todas las respuestas, deja de leer este puto blog y sé lo que tengas que ser, pero recuerda, la semana pasa rápido.


   

martes, 6 de febrero de 2018

   Puedes tratar de hablar en el mismo idioma, pero nunca acaban de entenderte. Es una realidad que siempre te golpea dejándote cara de imbécil (más de lo acostumbrado). Siempre termino diciendo que es mejor no hablar tanto, es complicado para un charlatán de feria como yo, que intenta vender humo con un ventilador.

   No hay día que no me tropiece con una nueva decepción y mira que tengo pocas expectativas, pero siempre llega algún iluminado de esos que tienen una lista con cosas que odian que creo que han ido recopilando de su espejo.

   “Dije Diego”, ya los sé. Maravilloso refrán hecho armadura ante el mundo. Probemos a darle a muchos de los “dije Diego” un poquito de su propia medicina. Probemos a darles a aquellos que predican con la fortaleza Indiferencia un poco de esa indiferencia. Es increíble como la ley del embudo aparece en todos los casos, de una forma abrumadora. En mi caso es una putada pues me es tremendamente complicado mentir en esos aspectos y termino creyéndome mi papel, así que suelo estar en un punto de no retorno.

   Puto mundo que castiga al coherente rodeándolo de figuras de plastilina que se moldean en función de las manos que las sostienen, concediéndole a él el don de la arcilla maleable hasta que el calor de una emoción la solidifica, haciéndola ya algo inamovible, inalterable. Amén por la arcilla, puta y firme arcilla, tan imperturbable como frágil. Y el cántaro va a la fuente y se jode rompiéndose en mil pedazos.

   Ya no me apetece doblarme hasta tocar el suelo, como un tallo agarrado por un viento muy caprichoso, golpeándolo contra terrones de arena, duros y sucios, como si se tratase de una lombriz ansiosa de cagar la misma mierda que come. Se perfectamente mis diferencias, mis peculiaridades, mi religión no tiene penitencias y mis culpas bailan el Gangnam Style con la churra fuera frente a las vuestras mientras éstas se avergüenzan de su obesa obediencia.

   Pero tranquilos, tengo la virtud de no molestar, soy ruidoso solo cuando hago el amor, el resto del tiempo paso de puntillas por la vida de los que me rodean. Mis decepciones son como pequeños chistes que me va cotando el tiempo. El reloj tiene un humor muy peculiar, maravilloso reloj, sus reglas son jodidas pero tienen ese sabor excitante del beso de esa chica peligrosa y destructiva que tan dura te la pone.

   Más magia y menos reglas. Más presente y menos futuro. Pero joder, creéroslo. No soy nadie titulado, ni ningún experto en nada, ni siquiera soy un buen músico, escribo como el culo, con faltas ortográficas y con poco sentido. Ni siquiera soy agradable a la vista. Ni muy alto ni muy bajo, alguién totalmente simple y común, pero si miráis mi sonrisa, ni mi mirada, solo mi sonrisa, con eso basta, a lo mejor descubrís eso. Más presente y menos futuro.

Os quiero mis pequeñas decepciones.

lunes, 15 de enero de 2018

   Dios, contempla a tu hijo descarriado, desviado del redil, rebelde insubordinado. Ese que mira con cara de perplejidad a todo lo que le rodea.

   Tu creación no es más que un juego que suele favorecer al rico y ser una broma del mas negro de los humores para el más necesitado. Pero tu hoy te fijas en esta alma perdida que escribe unas líneas dedicadas a su supuesto “creador”.

   Mi fe, esa pequeña porción de amor, de esperanza que a todos nos intentan inculcar de pequeños, ese acto de salto al vacío, de confianza ciega en unos parámetros erróneos desde el punto de vista mas razonable, esa probabilidad nula y remota que a veces se da y que los más acérrimos creyentes hacen parte de su triunfo.

   Esa fe ahora es esa constante ausente en la caja de nuestras vidas. Somos juguetes para este demente Dios, juguetes que en vista del conste de fabricación, han sido economizados, como todo en este capitalismo que hasta la puerta de San Pedro ha llegado.  Nos han suprimido la fe, en nuestra caja, como si se tratara de las pilas, hay un mensaje de “Fe no incluida en este artículo”.

   Nos contemplamos unos a otros sin darnos cuenta de ese pequeño detalle, no hope. El lema del punk de los 80 lo hemos hecho, sin saberlo, parte de nuestro día a día, como el wassap o el puto Facebook.

   He hablado en otras ocasiones de esta cuestión, pero ahora lo que quiero hacer ver es, sin saberlo, somos productos, hechos únicamente para lamentar nuestra mala suerte, para esperar solo una compensación económica y no muy alta por una inversión de horas en cualquier empresa del tipo que sea.

   Como diría Fito, “ya no veo figuras si miro a las nubes”. El buscar esa magia en nuestro día a día, el tener ese atisbo de libertad de elegir la opción que se opone a la corriente genérica de opinión. El no estar ofendido constantemente por una u otra cosa, el buscar una sonrisa en el rostro de la gente, un gesto de cariño, una pequeña luz que ilumine el escenario ya vacío donde antes moraban poetas y ahora solo pasan de hora en hora a hablarnos del tráfico de la AP6.

   Dios, ahora que he captado tu atención, aunque sea por unos segundos, mándame un poco de hope, un golpe de esperanza, como si se tratase de una musa desnuda frente a las manos ansiosas del pintor, encantado con volver a sentir vida y volver a derramarla a golpes de pincel sobre un lienzo ya amarillento de tanto tiempo a la espera de la inspiración. Una amante calidad, salvaje y cariñosa llamada Esperanza. Capaz de hacerme gritar de placer, capaz de hacerme llorar de emoción, capaz de hacerme callar de dulzura.


   Por lo demás, Dios, que te follen, como siempre. Gracias por tu atención, atentamente tu hijo descarriado.

martes, 2 de enero de 2018

   A ti, que lees mis delirios, que paras tu reloj para meterte un poco entre la maleza que crece en mi cabeza. Tú que dedicas algo de la bolsa de tu vida a este pobre pedigüeño que embauca alguna mente perdida con sus disparates y sus reflexiones.

   Eres cómplice del lobo que deambula bajo la luna desnudo, sin miedo, sin pudor, sin dueño. Sus patas son dueñas de la tierra donde se posan y sus ojos rey del rincón que contempla. El animal que devora al racional fracaso llamado humano, ese ser en el que la esperanza no es más que el lazo que impide que la inocencia del niño se pierda entre la oscuridad del egoísmo.

   Testigo de alguno de mis llantos y muchas de mis sonrisas, de la decadencia de mis prohibidas pasiones y del orgullo de mis pequeñas victorias. Sin ti, no soy más que una brizna de polvo movida por el aire, sin ningún rincón fijo donde anidar, sin ningún cometido, más que deambular como un nómada buscando el sentido a su existencia. ¡El sentido, eso, el sentido! Mi cómplice, eso eres, el pilar que sostiene el sentido de darle voz al animal. No hay existencia entre el silencio, entre la oscuridad, sin luz que se pose sobre su pelaje, sin oídos que escuchen su aullido. Una quimera, un rumor ¡No, ni tan siquiera eso!

   Tu, que lees, que me das vida, que incluso me pones voz en tu cabeza, a ti te debo todo. Ante ti me arrodillo, pide, manda, eres quien puede acortar o alargar mis amarres.

   Tu que me brindas importancia al dedicar un segundo de tu tiempo a escuchar a un necio, que con la edad no se va haciendo más sabio, si no más cobarde. Gracias por ser el escudo que soporta los golpes de la inexistencia, de la indiferencia, del siniestro olvido.

   Tu mi cómplice, sin nombre, sin rostro, sin ojos a los que mirar con dulzura, yo soy parte de ti, y tu ya eres parte de mi. Bendita comunión entre dos almas, la palabra es nuestra alianza, la imaginación nuestro reino. Estás en mi casa, y yo soy servidor de tus deseos. Gracias, parte de mi sentido a ti te debo.


Gracias, mi cómplice.

domingo, 26 de noviembre de 2017

   Llevo tiempo pensando en la importancia de la palabra, el poder que encierra el uso adecuado de nuestro lenguaje. Estamos estupidizados, es mi opinión, y no suelo ocultarlo. No solo no leemos bien lo que a nuestras manos, o mejor dicho al alcance de nuestros ojos llega, sino que tampoco contrastamos y dudamos de todas las "verdades" que nos seducen.

   No hay comunicación sin lenguaje, ni lenguaje sin palabras, y la voz nace de dentro, de nosotros mismos, de ese hueco que alberga nuestros temores, esperanzas, sueños, emociones nacidas de ese hueco mundo. La voz navega en un oceano de emociones, tiembla, se agudiza para destacar, se apaga gravemente para hablar de algo que nos duele. Voz, palabra, emociones.

   Utilizamos mal la palabra, la manipulamos de una forma obscena, no es nuestra culpa, es solo lo que nos hemos encontrado en este mundo. La educación que erra desde hace ya más de un siglo y que seguirá errando pues nada a cambiado y nada cambiará.

   Me he propuesto en secreto desde hace un tiempo utilizar la palabra como un aliado, pero no para mis intereses personales, si no para mejorar lo poco que puedo mejorar de este vacío barranco que arrastra nuestras vidas hacia una imparable muerte. No seré eterno, ni siquiera importante pero al menos intentaré mejorar la vida de todo aquel que me rodea con la palabra. Es un gesto insignificante, pero tampoco requiere un esfuerzo mayor que el escuchar los ecos más bondadosos que nacen de ese pozo anclado en nuestro pecho.

   Básicamente es lo contrario a lo que hoy llamamos Trollear. No voy a dejarme llevar por esa moda tan desagradable de machacar al otro solo por el hecho de molar. Cuando se es cómico y uno se ríe de si mismo puede permitirse el lujo de jugar a bufonear al resto, pero deberíamos reflexionar sobre si en nuestra mano está el poder de reírnos de nosotros mismos.

   Es preferible que nuestra voz siembre un poco de magia y moldee hermosas palabras bien usadas, a entrar en una constante confrontación de ingenio malintencionado donde el único ganador es la perdida de relación entre individuos.

   Y con esta gilipollez que llevo poniendo en practica unos cuantos días me voy a dormir. Tened dulces sueños, maquillad vuestras vidas y por favor, follad más.

lunes, 9 de octubre de 2017

   ¿Qué importa? El mundo, yo, los sueños, la vida en sí, una puta bandera ¿Que importan? Nada importa, la verdad, si se me aprieta una vuelta de tuerca más en mi cabeza, nada importa, todo me la suda, siempre fue así y actualmente lo seguiría siendo de no ser por las inquietudes que ciertos momentos de mi existencia han tatuado en ese tic tac que tengo escondido en una caja podrida en mi pecho.

   He de admitir que estoy deprimido, sí, de bajón, y en esta asquerosa depresión he encontrado algo maravilloso, alivio, estoy aliviado por ver que no me equivocaba, todo es una mierda. Las debilidades nos hacen dañinos ante el prójimo, nos escondemos en estupideces y no escuchamos ni observamos al de al lado.

   Llevo un par de días reflexionando entre borrachera y borrachera, más que nada por que cuando estamos mamados tenemos una percepción muy diferente de la realidad. Son varios puntos, pero uno de los más importantes es el de reducir la comunicación verbal. Creo que no sirve de nada hablar con los demás, no te escuchan y ya en emitido en juicio en sus cabezas, para que intentar cambiar nada, dejemos a cada uno con su receta y su medicina.

   Es preferible enmudecer, solo abrir la boca para lo estrictamente necesario, sexo oral, algún beso, engullir, beber, bostezar y algún que te follen, o mejor, un adios, incluso ambos juntos. No decir nada, mirar alrededor y sostener la situación en nuestras cabezas como una casa de muñecas frágil lista para ser zarandeada y espiada por un gran ojo del que ningún detalle se escapa.

   Lo mejor de enmudecer y ser un mero espectador de todo es que estamos tan absortos en nuestro juego de vida burguesa y estupidizada que ni siquiera nos percatamos que hay una voz menos en el coro, una cabeza menos pensando en el colectivo aborregado pero bien vestido y mejor peinado, con su botoncito abrochado hasta la nuez y cinturones y zapatillas a juego. Ooooh, y que pena cuando nos damos cuenta que la voz ya no está, hace ya que se fue y hasta desprecia al oído que a su vez hizo lo mismo con ella un tiempo atrás.

   Deprimido, sonriente y aliviado, ese es mi estado. Un momento de dulce y maravillosa punzada, como una azote en la nalga, un pellizquito de placer y dolor. Como esas uñas marcadas en la espalda. Sentado en mi bosque, mirando con desprecio a la lejanía, ahora quien quiera verme, tendrá que entrar aquí primero. Ya es tarde para cambiar mi opinión. Os cantaré, solo os cantaré.

jueves, 28 de septiembre de 2017



   Semidesnudo, acalorado, escuchando el S.P.I.R.I.T de los Bring me to the horizon a todo volumen en mis auriculares, entrando en ese estado donde los dedos a veces van mas rápido que esa voz que dicta en mi cabeza.

   A veces explota a golpes esa fuerza que llevamos guardada que nos eleva por el resto, en algunas situaciones para bien, en otras no tanto. Me suelo reír bastante de mi mismo en este sentido, pues no suelo acertar casi nunca. He de fracasar mejor me digo mientras una mueca burlona e irónica se dibuja bajo mi barba.

   La sexta marcha tan maravillosa que todos guardamos dentro y que suele surgir en momentos puntuales por la rabia, éxtasis, impotencia, euforia. Ese golpe de adrenalina que nos libera de todo aquello que realmente no importa y lo aparta todo de nuestra visión haciendo que nos concentremos solo en un punto donde volcar toda nuestra energía.

   Llevo años estudiando como canalizar toda esa fuente en algo positivo y lo único que ha hecho que pueda dominar al animal es la música y en su defecto la literatura. Escribir me hace aclarar mis ideas, leer o centrarme en las emociones de otros (Música) desconectar mis emociones para conectarlas a alguien que intentaba aclarar sus ideas antes que yo.

   Antes hubo una época donde quizás el pudor me podía y me frenaba ante el exponer mis textos ante la posibilidad de que alguien los leyera. La verdad me la suda quien los lea, lo único realmente importante es que si alguien lo hace le sirva como mínimo para remover esa humanidad que habita bajo esos seres programados para producir y cagar, cagar y producir.

   La turra de la sexta marcha tiene un porque, muy sencillo, es para explicar como mantengo en calma mi frustración, que como cualquier ser humano la tengo y muy marcada, por mi manera de pensar. Es maravilloso poder aislarte del mundo y crear de todas tus emociones un nuevo trazo, un nuevo ser, un nuevo sueño, todo tejido a golpe de emoción y palabras. Un hilo de palabras para hacer un muñeco de trapo y que alguien le preste un segundo de su atención para darle vida. Colorear ese cuadro en blanco y negro con la mirada de una sola persona que roce con una minúscula partícula de su alma la tuya en un gesto de amor y comprensión digno del sentido positivo de nuestra raza, la humanidad.

   Si, he dicho amor, pues amor no es solo eso que demuestra esa pareja perfecta en instagram tan maravillosa a la cual quizás conozcamos por que algunos de nosotros nos estamos tirando a uno del binomio, bah, un detalle sin importancia. No es a ese amor al que me refiero, es a ese amor que sientes cuando otro ser empatiza contigo y conectáis de una manera inexplicable pero que te hace dar gracias por unos segundos por seguir respirando.

   Algo que también agradezco y de lo que algún día hablaré por aquí. Bueno, realmente lo agradece más mi ego que yo. Curiosa burrada acabo de soltar, bueno, al tajo. Uno de los motivos por los que aquí consigo centrarme es por que no hay ningún necio que cuestiones mis estupideces en directo, seguro que en diferido si, pero de momento me deja escribir. Esos necios que cuestionan algunas de las cosas que digo pero que luego, pum, te dan la razón con el paso del tiempo. Lo peor de todo es que con ya hasta me es indiferente el que nadie me escuche.

miércoles, 20 de septiembre de 2017



   Bucear en uno mismo, adentrarse en nuestros propios temores, en nuestras heridas, nuestros triunfos y fracasos. Cuando escribo es un curioso trance donde todo lo de fuera se vuelve borroso, se apaga, la luz está en esta moderna pantalla que agiliza tanto lo que antaño fue una maquina de escribir y tiempo  aún más atrás una hoja de libreta vieja o un folio vacío. 

   Comencé pronto a escupir mis pensamientos, no recuerdo con que edad escribí mi primer relato, soy lo que soy, no gran cosa o al menos así me veo. Pero es una sensación extraña entrar a mi otro blog y leer lo que estos dedos han escrito tiempo atrás. Me sorprendo a mi mismo, no me creo muy especial por eso pues es más común de lo que pensamos tener esa percepción de nuestros actos con la perspectiva del tiempo. Solemos ser bastante duros con nosotros mismos, bueno, casi todos, hay bastantes necios por ahí que se creen imprescindibles para que le mudo siga con su monótono girar.


   Sobre mirar tiempo atrás lo que he escrito en este me parece un ejercicio demasiado egocéntrico puesto que aquí no hay magia, no hay vida. Solo escribo la primera impresión, reflexión o pensamiento que se me viene a esta obtusa mente. No me interesa la realidad, ni tan siquiera la mía, eso se lo dejo a los periódicos, yo no soy periodista ni pretendo serlo, no me suelen caer bien.


   En el bosque me muevo a mi antojo, y el acto es el objetivo no el resultado en sí. Simplemente vomito lo que no me dejan vomitar esos estúpidos humanos que me rodean Se le quiere, se les tiene cariño, pero no me pidáis que respete a todo el mundo pues a veces confundimos ser humildes con hipócritas y mi niego. Vivimos en un mundo donde expresarse a ciertos niveles puede ser un acto impúdico o peor, un ejercicio de irreverente narcisismo. Y mientras me miro en el espejo y me peino lanzándome besos al borde del onanismo intelectual voy a contaros la extraña gesta que es adentrarse en una canción.


   Las canciones no se crean, están ya, es éter. Todo el arte es el acto de captar ese éter, de traer las llamadas musas frente a nuestros ojos y darles forma justo como ellas nos dicen que hay que hacerlo. No tiene merito ninguno más allá de aprender a contemplar la belleza como lo haría un niño, o mejor, como un necio embobado con la boca abierta, a media baba, absorto en lo que la vida nos puede mostrar mientras se nos pone la piel de gallina e incluso tenemos una erección emocional y si me apretáis mucho hasta física.


   El acto de adentrarse en una canción es dejar que te roce esa musa por la espina dorsal, susurrándote al oído con una sensual voz mientras sus manos toman tu cuello. Poder y delicadeza esas manos que pasan por todo tu cuerpo haciéndote su propia marioneta. Tus manos escriben lo que te dicta tan hermosa boca, tu voz canta lo que te canta esa dulce voz, tu corazón late cuando pega su pecho al tuyo, desnudando tu alma y embriagándote entre besos y caricias. Tu no eres tu, eres suyo, y siempre lo serás, a cambio, ella te dejará que cantes su canción, que cuentes su historia, que tengas un pedacito de ella para mostrar al mundo lo maravilloso que es ser su esclavo.


   Estás dentro de esa canción siendo tu el narrador, el protagonista, el villano. Tu lo eres todo y a la vez no eres nada, solo el mensajero de algo más grande de lo que tu serás jamás. Tu vida no tiene sentido ante la inmensidad de un amanecer, no eres más que la oxidada herramienta de algo que está por encima de ti y que ni tú eres capaz de expresar pues aquello hace que contengas la respiración, que se ahoguen las palabras en el fondo de tu garganta. Eso quizás sea Dios o quizás sea demencia, no lo se. Después de todo, yo solo hago lo que me mandan. A lo mejor soy un viejo enamorado de la mar.

jueves, 31 de agosto de 2017

   Mis heridas son parte de mi ser, parte de mi naturaleza. Soy quien soy gracias a ellas así que no es de extrañarse nada de ver la sonrisa en mi cara al recibirlas. Cicatrices que cruzan mi conciencia de punta a punta de su existencia, haciéndola hermosa para unos pocos y horrenda para otros tantos. Mi leyenda aún está por escribir y necesita de más cicatrices así que todo aquel enemigo que se digne a batirse en duelo conmigo será bien recibido pues mi fin es ser parte del tiempo fundiéndome en un tic tac, siendo parte de lo más precioso que existe, una canción.

   No existe reto sin tropiezo, sin lucha, sin lágrimas. Todos nos quejamos entiendo que merecemos algo mejor, pero uno solo merece lo que gana, incluso llegando a veces a tomarlo por la fuerza. Todos buscamos algo, ansiamos algo, y si no, estamos muertos. La vida comienza cuando tomamos la primera bocanada de aire, ansiada, necesitada, entrando en nosotros y poniendo nuestro reloj a 0. Comienza tu camino, a partir de ahora todo será desear y obtener, comprender tus heridas y sanarlas para volver a ponerse en pie.

  No todos deseamos lo mismo, unos se conforman con el doctrinario dinero que convierte las pasiones en onanismo de marca blanca frente a grandes pantallas, una paja nunca tuvo tanto glamour. Nos calma consumir, nos hace felices “irnos de compras” en centros comerciales cargados de cristal y luz, palacios reinados por el Rey Avaricia. Soledad que nos contempla al pasear por esos largos pasillos sin que nosotros nos demos cuenta que tiene una mueca burlona. No nos libraremos de ella ni siquiera con un bolso Gucci o un traje Armani.

   Es difícil comprender que el gesto de escribir, de leer, de cantar, de crear algo que aunque solo sea para ti merece la pena, puede hacerte feliz, una felicidad que no se puede comprar, que solo se puede construir desde dentro. Cimentándola a golpe de latido, piedra a piedra, paso a paso, con cada llanto y cada risa construyendo escalón a escalón, ascendiendo hasta el cielo de nuestro ser e intentando vomitar lo mejor de nuestra harapienta alma.

   Todo aquel que no entiende esta cuestión es enemigo de mi causa. Yo lucho para proteger esa magia de quien ansía convertirnos en sombras andantes, consumistas y sin sentimientos. Todos creemos en lo que nos dicen debemos creer, nos indignamos por lo que nos cuentan debemos indignarnos, no hay pensamientos únicos, no hay magia en la vida, si eres diferente eres enemigo de mi homogeneidad absolutista impuesta a golpe de pseudo periodista con laca y moreno acartonado con rodillas encallecidas y ADN de algún ejecutivo empresarial en la boca.

  Pero queridos enemigos míos, tranquilos, aunque a veces pueda dar miedo mis armas son sencillas y no muy dañinas en lo que a lo físico se refiere. Mi mayor ataque puede ser mi impertinencia ofensiva y a veces nada políticamente correcta, y mi mandoble, cuyos cortes son limpios y de un tacto extremadamente frío, se llama Olvido.

martes, 22 de agosto de 2017

   El silencio absoluto es dificil de conseguir. Mis demonios están constantemente hablándome, susurrandome al oido, conspirando. Son maravillosamente incansables, sólo en algunos instantes en los que la música llena el eco de mi instinto consigo ese silencio, esa paz, ese motivo para vivir.

   Supongo que hay varios tipos de seres humanos, unos con una conciencia obediente y racional, y otros, cuyo fracaso es casi su bandera, con un fuerte impulso hacia el caos, hacia la desobediencia, el ansia de libertad aún por encima del bienestar y el acomodo.

   A veces me pregunto sí sería mejor dejarme llevar por el mundo y abandonarme a una deriva social, acomodada y desidiosa. Remar contra corriente cansa bastante y más cuando el mundo está mutando a máquina de exprimir cerebros y depurar excrementos. Total, libros = caca y caca = mc Donals, binomio exquisito para elevar a Cristianos Ronaldos y Belenes Esteban a la cabeza más visible de nuestro sociedad.

   Cuando pasas tiempo con personas cuya manera de pensar es muy generalizada y bastante diferente a la tuya, te planteas el hecho de no llevar razón. Tanto repetir los mismos mantras hacen que en un acto de humildad y autocrítica analice mi vida desde el prisma más objetivo que mi limitada mente me plantea. Y comienzo a valorar mi experiencia en la "Aldea de los Sueños Rotos".

   Un lugar donde como en el resto del País, el mayor valor de un pueblo que es la juventud, sus niños, su futuro está en modo no hope, hastiados de tan poco porvenir. Pues si apuestas todas las cartas a Dios Dinero suele salir el Joker y joderte hasta que sentarte sea un acto de heroismo.

   Viendo como sus ejemplares mayores descomponen su higado a golpe de macheo en la barra de un bar mientras critican al prójimo y exageran hazañas laborales que seguramente sus jefes ridiculizarán a golpe de pecho: El burro hizo tal proeza por una zanahoria menos que la mula, que gilipollas es el burro, pero tiene que comer, menos mal que yo soy más listo y ni por 100 zanahorias haría lo que el burro.

   Se que me equivoco, pero yo en mi errores tengo depositada más magia, más esperanzas, y más ilusiones que la gran mayoria de aldeanos de esta pequeña villa. El mantra continua y yo sonrío callado mientras observo al mundo moverse. Tu juegas tu partida y yo la mía, pero no se suele envidiar al que es más infeliz que tu.

sábado, 5 de agosto de 2017



   El fracaso, compañero inexorable con el que siempre he podido contar cuando la moneda estaba en el aire, éste que me ha enseñado tanto en la vida, pese a que mucha gente intente demostrar que no se nada, y quizá tengan razón. No soy más listo que nadie, ni lo pretendo, pues esa es una responsabilidad que no creo que necesite un músico.

   Me tengo que hacer un tatuaje con algo que simbolice el fracaso, es una de esas cosas que siempre tengo en mente, pero que luego no termino de ejecutar, y ahí nuestra cuestión. Ejecutar, efectuar, realizar, elaborar, cumplir, concluir. Terminar un acto, desde que se inicia la idea en nuestra mente, hasta que el verbo se apaga para dejar paso al silencio que acontece la maravilla del aplauso o del repudio.

   Supongo que la madurez es eso que nos hace sopesar las consecuencias antes de actuar, y por lo tanto nos hace más diplomáticos y sensatos. Pero si soy sincero la diplomacia de poco me ha servido hasta ahora y la sensatez es eso que mando a la mierda antes de hacer algo que posiblemente luego sea o divertido o provechoso.

   He aguantado a capullos en bandas por ser diplomático, he soportado a compañeros en otros trabajo por ser sensato, y básicamente se suele tolerar por algún tipo de interés, y ahora el circulo se completa. ¿Cuando estas abocado al fracaso que motivo puede frenar el detonante de tus actos?
   Y otra cuestión aún mejor ¿Quien valorará el hecho de que resistas y no lo mandes todo a la mierda? Ya os lo respondo yo, nadie.

   Realmente en la vida nos valoran por ser fieles a nosotros mismos, por ser únicos, no por ser uno más del rebaño acomodado, no hablo de gilipolleces anti-sistema ni ninguna cagada de esas. Hablo de maneras de vivir, de afrontarlo todo, de colaborar, de actuar en consecuencia con los demás. Yo te piso, tu me pisas, yo te ayudo a levantarte, tu me ayudas, pues tus objetivos y los míos van camino del fracaso. Ya que se van a la mierda hagamos algo épico, digno de mencionar, algo hermoso, algo ejemplarizante.

   Actuar, moverse, hacerlo, que no nos frene nada que no seamos nosotros mismos, y no por creernos incapaces, si no por que no nos sacie el final. Esta mierda dura 3 días y lo último que hacemos es cagarnos encima.